RECUERDOS

PAN

En mi paseo habitual por la ciudad se cruzó en medio de mi camino un olor que me trasladó a una época muy feliz de mi vida: mi infancia en el pueblo. El olor era concretamente a pan de tahona...recordé que desde la ventana de la primera planta de la casa de mis tíos, los domingos por la mañana me despertaba y deleitaba ese maravilloso olor, siempre pensé que era el mejor momento de la mañana, cuando ésta refrescaba y se escapaban esas partículas por mi calle yendo a mi pituitaria. No me torturaba el olor porque ansiara ese pan en mi boca, no, al contrario me sentía arropada y quería bañarme en él. Con la ventana abierta y la cabecera de la cama situada en la ventana era el mejor lugar en el que podía estar... y esto sucedía y sigue sucediendo en un pueblo de Andalucía. . Yo vivía en la ciudad rodeada de edificios de varias plantas, coches, humos y la naturaleza se manifestaba en un parque y algunos árboles esporádicos que veía por la calle, sin embargo en mi pueblo había cuatro coches, casas bajas, un cielo azul infinito y el olivar a unos diez minutos de caminata tranquila y pausada. Este pequeño recuerdo me lleva a días de cumpleaños, correrías por las calles de mi pueblo , subidas al carro de mí tío, a aventuras con mi prima y a relatos de la guerra  por la noche con los mayores con sus butacas en la calle... a petardos y a los helados de la plaza de mi pueblo....